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Avellanas

abril 27, 2026
avellanas

Las avellanas son una variedad de frutos secos que proviene del árbol conocido como “avellano” y que pertenece al género Corylus.

Aunque su origen es asiático, hoy en día son consumidas en casi toda Europa y otros países del mundo, siendo España y Turquía actualmente los mayores consumidores.

Las avellanas en realidad son la semilla que crece en el árbol del avellano. Su apariencia es de forma redondeada y tamaño pequeño que no suele sobrepasar los 2 cm de diámetro.

La cascara es color castaño y la pulpa blanquecina. Su sabor es ligeramente dulce y muy crujiente.

Cuando se consumen frescas y tomadas directamente desde el árbol, aun son de color verde y tienen una pulpa mucho más jugosa y fresca.

Sin embargo, el consumo habitual e incrementado de las avellanas en el mundo no se debe únicamente a sus bondades de degustación.

Es que se trata de un fruto diminuto en tamaño pero muy grande en cuestiones de nutrientes, vitaminas, minerales y propiedades beneficiosas para el consumo humano.

Propiedades de las avellanas

propiedades de las avellanas

A estos frutos le son reconocidas numerosas propiedades entre las que se encuentran:

  • Antioxidante
  • Antiinflamatoria
  • Digestiva
  • Tonificante
  • Lubricante
  • Regeneradora
  • Hidratantes
  • Protectoras de la piel y el cabello
  • Son una fuente de vitaminas K, E, C y otras del complejo B.
  • Contienen hierro, calcio, magnesio, fósforo y potasio.

Tipos de avellanas

tipos de avellanas

Existen varios tipos de avellanas que se distribuyen en tres grandes grupos:

  • Corylus avellana racemosa Lam: Se ubican en este grupo todas las variedades de avellanas que crecen en forma de racimos. Tienen forma redondeada y poseen un tamaño un poco más grande.

En este grupo se encuentran las siguientes variedades: Santa María de Jesús, San Juan, San Nicolás, etc.

  • Corylus avellana glandulosa Lin: tiene la apariencia similar a una bellota aunque el tamaño puede ser más o menos grande. La cascara de este grupo es ligeramente blanda.

En este grupo se ubican la Minnulara, Cannellina, Muddisi, Avellano de España, Avellano común, etc.

  • Corylus avellana máxima Lam: en este grupo se encuentran las avellanas con forma redonda, tamaño mediano y con la cascara dura. Entre las variedades que se ubican en este grupo se destacan: San Elmo, Avellano de Inglaterra, San Giorgio, Cerro, Pigra, etc.

Beneficios de las avellanas

beneficios de las avellanas

Como casi todos los frutos secos, son muchos los beneficios que las avellanas reportan al organismo y el mantenimiento de una adecuada salud para las personas.

En este sentido se destaca su elevado índice de grasas monoinsaturadas, fundamentalmente su elevada concentración de ácido oleico, lo cual a convierte en un alimento favorecedor del sistema cardiovascular.

Sus propiedades antioxidantes permiten la protección del organismo frente a los radicales libres que causan daños en el ADN de las células.

Su elevada concentración en minerales como el calcio, el magnesio y el fosforo, la convierten en un alimento favorecedor del crecimiento y el sistema óseo, así como un gran aliado del sistema nervioso, por lo que es recomendada para prevenir y tratar síntomas como la ansiedad, la depresión y prevenir enfermedades como el Alzheimer.

Estos minerales también contribuyen a la protección de los dientes y los huesos, por lo que su consumo regular se asocia con la prevención de enfermedades como la osteoporosis.

Es considerada una fuente inagotable de ácido fólico, por lo que se sugiere sea incluida en la dieta de las embarazadas y mujeres en edad fértil.

De hecho, también son recomendadas durante el periodo postparto porque aportan los nutrientes necesarios para incorporar en el organismo luego del proceso de parto y contribuyen a un aumento de la producción de la leche materna en el organismo.

Al ser consideradas una fuente de antioxidantes, fundamentalmente del tipo fenólico, los científicos aseguran que puede contribuir a la prevención de varios tipos de cáncer, sobre todo el cáncer de mama, de cuello uterino, de colon y de hígado.

Al ser consideradas una fuente de fibra vegetal, su consumo se asocia con una mejor regulación del tránsito intestinal y la prevención del estreñimiento y la flatulencia.

Por ser un fruto con muy escaso contenido en sodio se consideran un alimento apto para personas hipertensas.

Su elevado contenido en ácido graso oleico, las convierten en un alimento recomendable para incluir en la dieta de personas con diabetes, ya que este ácido contribuye a favorecer la sensibilidad a la insulina y consecuentemente favorece la disminución de los niveles de azúcar en sangre.

Su elevado contenido en fibras hacen de este fruto un tentempié perfecto para mantenernos saciados por largo rato. Por esta razón, han sido incluidas en muchas dietas de adelgazamiento.

Debido a su concentración de hierro, folatos y otros minerales, se recomienda su consumo en personas que padecen anemia o que presentan riesgo de padecerla.

A las avellanas le han sido conferidas propiedades vermífugas, lo que las convierte en un aliado para eliminar parásitos y lombrices intestinales.

 Al ser consideradas una fuente de energía, se recomienda incluir en dieta para deportistas, estudiantes y/o y en personas que practican ejercicio físico constante.

En estos frutos se encuentran también algunos compuestos que contribuyen a la eliminación de toxinas del organismo y en general para la depuración de órganos como el hígado.

La combinación de grasas insaturadas y el elevado contenido en vitaminas A y E la convierten en un alimento aliado de la belleza, favoreciendo la piel y el crecimiento de un cabello sano y reluciente.

Las avellanas crudas y frescas son recomendadas en pacientes con prostatitis, pues se asegura que contrarrestan el agrandamiento acelerado de la glándula protática.  

El aceite de avellanas ha sido muy usado en la medicina natural como un producto favorecedor de la piel y para tratar lesiones cutáneas en general, fundamentalmente en quemaduras.

A este aceite también le son conferidas propiedades antihelmínticas y favorecedoras de la agudeza visual.

Este aceite también ha sido ampliamente utilizado y defendido para tratamientos de belleza, en forma de mascarillas ya sea para la piel o el cabello.

¿Cómo consumir avellanas?

como consumir avellanas

Las avellanas se consumen tanto crudas como tostadas, con cáscaras o secas. También puedes consumirlas enteras, machacadas, troceadas o molidas.

Si te decides por comprarlas en su estado natural, es decir, crudas pero sin cascaras, es importante que no compres grandes cantidades y las mantengas resguardadas en un frasco de cristal hermético en el refrigerador.

Si prefieres tostarlas, ten cuidado de no pasarte con el tostado, pues aunque esto hace que tengan un sabor más fuerte y acentuado y se tornen más digeribles, también se acrecienta la cantidad de grasas que posee el fruto.

Si las consigues en su forma natural pero conservan aun la cascara, ten en cuenta que el aspecto que muestren sea de limpieza y frescura. Guárdalas entonces en un frasco hermético donde se mantenga protegidas de la luz, el calor y la humedad.

Puedes aprovechar sus bondades incluyéndolas ya sea crudas o tostadas bien trituradas sobre las ensaladas.

Hay quienes prefieren añadirlas a las frutas o las verduras. No obstante, estos frutos han sido coronados como un alimento privilegiado en los postres, sobre todo cuando viene de conjunto con el chocolate.

Esta combinación de sabores la puedes emplear en todos los dulces y recetas que te imagines y siempre tendrás un resultado triunfante.

Si prefieres emplearlas solas, puedes hacer turrones, mazapán, batidos, helados e incluso puedes emplearlas como elemento decorativo en algunos dulces y platillos.

Otros modos de consumir y aprovechar las bondades del fruto es empleando la leche o el aceite de avellanas.

En el caso de la leche, la podemos elaborar nosotros mismos en casa, basta con licuar los frutos en agua y luego colar bien.

No obstante también puedes comprarla ya lista en los supermercados al igual que el aceite de avellanas.

Contraindicaciones de las avellanas

contraindicaciones de las avellanas

A pesar de que son incontables los beneficios que estos frutos pueden ofrecer para la salud, es importante respetar la cantidad de consumo recomendada.

En este sentido se sugiere consumir entre 20 y 25 gramos de avellanas al día, pues con esta dosis ya estas incorporando a tu cuerpo la cantidad de calorías recomendadas; pasarte de estas cantidades puede conducir a un aumento acelerado del peso y/o la aparición de trastornos digestivos.

Es importante tener en cuenta también que el fruto posee en su composición un alérgeno identificado como Cor a 1, por lo que al hacer reacción con el anticuerpo presente en el organismo, puede desencadenar una reacción alérgica al fruto.

Por tanto, las personas que padecen alergias deben consumir este fruto con moderación y consultar antes con el médico.

Otro de sus efectos indeseados está dado por la presencia de un componente en el fruto identificado como ácido fítico.

Esta sustancia si se concentra en el organismo en cantidades elevadas, puede causar una mala absorción de los nutrientes y provocar desnutrición y/o deficiencia de hierro.

Por su elevado contenido en grasas no se recomienda su consumo en niños con diátesis atópica ni l en adultos o menores con algún trastorno hepático.

Cultivo de avellanas

cultivo de avellanas

El cultivo de las avellanas se puede llevar a cabo por la siembra de semillas, por acodos, injertos, estaca o mediante vástagos.

Sin embargo, si elijes la última opción obtendrás numerosas ventajas, fundamentalmente la rapidez de los plantones.

En primer lugar, este cultivo requiere una especial preparación del suelo haciendo un desfonde antes del plantado.

Entre las exigencias del suelo es importante asegurarse que predomine el abonado con calcio, más que con potasio y fosforo.

También hay que tener en cuenta el grado de alcalinidad del suelo, puesto que si es demasiado elevado, habrá que emplear altas dosis de superfosfato y algún que otro micronutriente.

El proceso se puede llevar a cabo mediante dos formas clásicas: la plantación de matorral y la de árbol.

Para la plantación en forma de matorral es necesario desyemar previamente los plantones que serán empleados y eliminar la posibilidad de que retoñen en toda la parte que será ubicada bajo la tierra.

Luego se diseñará un triángulo o un cuadrado de aproximadamente unos 20 cm de cada lado, y será plantado el avellano en cada vértice de la figura.

Para la plantación en la forma de árbol se hará en forma alineada y disminuyendo un poco la distancia entre plantones y entre líneas.

Para ambas alternativas de siembra se deben hacer agujeros de unos 30 o 40 cm de profundidad.

El avellano no tolera las sequias, de hecho esta constituye una de las causas fundamentales de la caída precoz e inmadura del fruto. De ahí que sea importante prestar atención a las necesidades de riego en los climas que son muy cálidos. 

Al ser un árbol de crecimiento y fructificación lateral, específicamente en aquellas que ya fructificaron el año anterior, se debe hacer la poda de manera que se estimule el crecimiento de estas ramas.

Para evitar que los frutos solo se produzcan en los bordes, se recomienda al menos una poda para permitir que la luz solar llegue al centro de la copa.

Los rebrotes se eliminan en la temporada de invierno y aunque hay quienes lo hacen en forma manual, también puede ser hecho empleando herbicidas.

Al igual que toda planta, es importante proteger al avellano de enfermedades y plagas que puedan afectar su crecimiento y desarrollo.

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